La ONU advierte que los palestinos de Yarmuk morirán si no les llega ayuda


La agencia de la ONU para los refugiados palestinos advierte de que si no se hace un corredor para llevar comida y medicinas al campo de Yarmuk, en las afueras de Damasco, las 20.000 personas atrapadas en su interior morirán de hambre. En unos días han fallecido 15 personas por falta de alimento.

Entrevistada en Hoy por Hoy, Raquel Martí, responsable en España de la UNRWA, la agencia de la ONU para los refugiados palestinos -de los que hay casi medio millón en Siria- explica que la ayuda no llega porque “a la entrada del campo hay un check-point que impide la entrada de cualquier mercancía, incluida ayuda humanitaria, y de personas”.

La población del campo ha menguado desde el comienzo de la guerra en Siria, pero los que quedan, dice Martí, son en su mayoría “mujeres, niños y ancianos que no han podido huir de los bombardeos y están atrapados”. Han pedido a todos los combatientes que permitan esa apertura de un corredor humanitario, para evacuar a quienes lo deseen y atender a los heridos.

La situación es tan extrema que hay quienes han preferido suicidarse, “hace un par de semanas un chico de 18 años se suicidó porque se vió incapaz de conseguir alimentos para su madre y sus hermanos, y ante la desesperación prefirió quitarse la vida”, cuenta Martí.

El campo, que en realidad es un barrio densamente poblado de Damasco, escapó al control del régimen en los combates entorno a la capital del verano de 2012. Pero desde julio ha quedado asediado por el régimen. Eso ha dejado a la gente de dentro, en su inmensa mayoría no implicada en los combates entre el régimen y milicias opositoras, totalmente asediados.

La guerra en Siria empezó en 2011, primero con una serie de manifestaciones de carácter político contra la dictadura; pero la propia dictadura lo ha acabado convirtiendo en un conflicto civil, en el que los sirios -o en este caso los 480.000 refugiados palestinos en Siria- están pagando un precio altísimo.

En el campo no hay atención médica desde hace meses. Ya en verano un vecino contó a la SER que no tienen médicos, “porque los que había huyeron aterrorizados porque el régimen empezó a detener a doctores por atender a gente del campo”. Varios organismos internacionales han condenado la persecución al personal médico por parte del régimen y sus esbirros, como una manera de cortar cualquier ayuda, incluso la atención de urgencia a cualquiera que esté con los rebeldes, o simplemente no esté con el régimen.

Fuente: Cadena Ser

Aquesta notícia ha estat publicada al web oicpalestina.org

La agencia de la ONU para los refugiados palestinos advierte de que si no se hace un corredor para llevar comida y medicinas al campo de Yarmuk, en las afueras de Damasco, las 20.000 personas atrapadas en su interior morirán de hambre. En unos días han fallecido 15 personas por falta de alimento.

Entrevistada en Hoy por Hoy, Raquel Martí, responsable en España de la UNRWA, la agencia de la ONU para los refugiados palestinos -de los que hay casi medio millón en Siria- explica que la ayuda no llega porque “a la entrada del campo hay un check-point que impide la entrada de cualquier mercancía, incluida ayuda humanitaria, y de personas”.

La población del campo ha menguado desde el comienzo de la guerra en Siria, pero los que quedan, dice Martí, son en su mayoría “mujeres, niños y ancianos que no han podido huir de los bombardeos y están atrapados”. Han pedido a todos los combatientes que permitan esa apertura de un corredor humanitario, para evacuar a quienes lo deseen y atender a los heridos.

La situación es tan extrema que hay quienes han preferido suicidarse, “hace un par de semanas un chico de 18 años se suicidó porque se vió incapaz de conseguir alimentos para su madre y sus hermanos, y ante la desesperación prefirió quitarse la vida”, cuenta Martí.

El campo, que en realidad es un barrio densamente poblado de Damasco, escapó al control del régimen en los combates entorno a la capital del verano de 2012. Pero desde julio ha quedado asediado por el régimen. Eso ha dejado a la gente de dentro, en su inmensa mayoría no implicada en los combates entre el régimen y milicias opositoras, totalmente asediados.

La guerra en Siria empezó en 2011, primero con una serie de manifestaciones de carácter político contra la dictadura; pero la propia dictadura lo ha acabado convirtiendo en un conflicto civil, en el que los sirios -o en este caso los 480.000 refugiados palestinos en Siria- están pagando un precio altísimo.

En el campo no hay atención médica desde hace meses. Ya en verano un vecino contó a la SER que no tienen médicos, “porque los que había huyeron aterrorizados porque el régimen empezó a detener a doctores por atender a gente del campo”. Varios organismos internacionales han condenado la persecución al personal médico por parte del régimen y sus esbirros, como una manera de cortar cualquier ayuda, incluso la atención de urgencia a cualquiera que esté con los rebeldes, o simplemente no esté con el régimen.

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