"Un akelarre antisemita digno de celebrarse en una explanada de Nuremberg en los años treinta" es la definición escogida por Jorge Marirrodriga, periodista de EL PAIS en su blog "Sobre Israel opinamos todos" para referirse al Tribunal Russell sobre Palestina que tendrá lugar en la Universidad de Barcelona los próximos 1 y 2 de marzo.
Obviando el aspecto ortográfico de la palabra (que se escribe con q y no con k, como cualquier periodista decente sabe desde sus años de tierna infancia, por poco que lea) un aquelarre es el lugar donde las brujas celebran sus reuniones y sus rituales para venerar a un macho cabrío, abriendo un portal infernal en el que rendir homenaje al diablo. Según Jorge Marirrodriga, el maestro de ceremonias, Rector de la Universidad de Barcelona, junto a sus endiablados secuaces, participantes en el Tribunal Rusell por Palestina, convertirá también el edificio histórico de la Universidad en trasunto de una explanada de Nuremberg en los años treinta.
Es decir, brujas y brujos, antisemitas y nazis serían para Jorge Marirrodriga, los miembros del Tribunal que juzgará, simbólicamente, la complicidad de la Unión Europea en los presuntos crímenes cometidos por el Estado de Israel contra la población palestina. Brujas como Mairead MacGuire, Irlandesa, Premio Nobel de la Paz en 1976 o Aminata Traoré, escritora maliense, brujos como Juan Antonio Martín Pallín, Magistrado de nuestro Tribunal Supremo, nazis como el Juez chileno Juan Guzman Tapia, conocido por su trabajo en el caso Pinochet o Ronald Kasrils, ex-Ministro del gobierno sudafricano y colaborador durante décadas del Presidente Mandela en su lucha contra el Apartheid revisarán frente al "diablo" el cumplimiento de la legalidad internacional en los Territorios Palestinos Ocupados, que ostentan el triste record de sufrir la ocupación militar más larga de la historia. Y de padecerla bajo el control militar efectivo del país que ha vulnerado en más ocasiones, desde el mismo día de su existencia, las resoluciones de las Naciones Unidas respecto de su comportamiento.
Es interesante también leer cómo el señor periodista Marirrodriga califica de "masa de espectadores con ganas de sangre dirigida por un grupo de linchadores aficionados a los que capitanea un linchador profesional" al conjunto de trece organizaciones de la sociedad civil catalana que convocan a la celebración del Tribunal, entre las que se encuentran gentes tan sospechosas de brujería y racismo filonazi como ACSUR, el Consejo de la Juventud de Barcelona o el Instituto de Derechos Humanos de Cataluña que, con financiación íntegra del Ayuntamiento de Barcelona, han cometido la osadía de invitar a Barcelona al Coronel irlandés Desmond Traver, uno de los cuatro miembros redactores del Informe Goldstone, elaborado por encargo de las Naciones Unidas para investigar lo sucedido durante la campaña militar israelí "Plomo Fundido". Más aún, que rozan el insano atrevimiento de plantear, en tanto organizaciones no gubernamentales, una actividad de sensibilización diseñada por comité de expertos formado íntegramente por profesores de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de universidades públicas.
Pero ninguna de las arteras, inciertas, difamatorias e insultantes proyecciones de bilis del señor Jorge Marirrodriga tendría la más mínima importancia, limitándose a ser consideradas en un país libre como el nuestro como un ejercicio, triste, de la libertad de expresión, si el señor Marirrodriga no fuera, al mismo tiempo, redactor de la sección global del periódico más leído en castellano, EL PAIS.
Jorge Marirrodriga es un redactor que, al mismo tiempo que -en una chabacana broma de repetitivo, descalificador y malintencionado mal gusto- acusa de antisemitismo a quienes trabajan por la justicia en Palestina, redacta por encargo de su periódico, noticias respecto a la situación en Israel y Palestina. De ahí que difícilmente podamos tomarnos en serio la información generada por este periodista, en una tónica ya demasiado habitual por parte de la narrativa canónica con la que nuestros medios se refieren a la situación en Palestina.
Noticias que, por definición y, conociendo al personaje, no pueden calificarse más que como propaganda, esta vez, sí, con mejor redacción y estilo, pero que continúan separándose absolutamente de la realidad del lugar al que se refieren. Así, aparece publicada hoy en la contra de EL PAIS una interesante entrevista a dos bandas con el alcalde de la localidad palestina de Jenin y el de la localidad israelí de Gilboa en la que el señor Marirrodriga, periodista él, trata de mostrar la amistad y colaboración entre un ex-coronel israelí que participó en la invasión de Líbano y un alcalde palestino de Al Fatah trufada de detalles de malintencionada desinformación.
¿Qué periodista podría calificar como barrera a un Muro declarado ilegal por la Corte Internacional de Justicia que además indica que debe ser derribado indemnizando a los afectados por su construcción ya que anexiona de manera tierra Palestina?, ¿Qué periodista podría citar la supuesta información respecto a miles de israelíes que cruzan al lado palestino y no citar que los residentes palestinos no pueden moverse de sus pueblos y ciudades debido al sistema de checkpoints, Muro, alambradas y carreteras de uso exclusivo para colonos israelíes ilegales en tierra palestina tal y como describen las propias organizaciones israelíes de Derechos Humanos como Betselem?. ¿No existe todo esto para el Señor Marirrodriga?. ¿No existe para el señor Marirrodriga la posibilidad de mencionar en su loa a la paz que el territorio palestino se encuentra ocupado militarmente por Israel y que es la paz entre ocupante y ocupado la que promueve en su texto?. No aparece ni una sola vez la palabra ocupación.
Pero más gracioso es aún el titular "¿Quieren ayudar a la paz entre Israel y Palestina. Vengan?, titular publicado la misma semana que Ariadna Jové, una activista catalana por los Derechos Humanos fue arrestada a las 3 de la mañana en su apartamento de Ramallah (zona bajo control teórico de la Autoridad Palestina) por 15 soldados con armas de guerra y trasladada a una cárcel israelí de la que fue liberada porque la propia justicia israelí reconoció que su arresto fue ilegal y que no debería ser Israel quien expidiese visados para trabajar en Palestina?.
Ese turístico "Vengan" como si no sucediese nada, se publica precisamente cuando Israel, por ejemplo, ha dejado de expedir visados de trabajo a los cooperantes extranjeros que trabajan en Palestina y comienza a deportarlos, bajo la acusación de violar sus autorizaciones de "viaje turístico". O peor aún, "de trabajar contra la paz", ¿Y a quien nos referimos? Nos referimos a personas como el director de una ong de reconocido prestigio como OXFAM Internacional y varias decenas más de cooperantes, sin ir más lejos, de casi todas las ong´s españolas que trabajando sobre el terreno, podrían ser deportados mañana mismo acusados por violación de sus nuevos visados turísticos, expedidos por Israel para trabajar en territorio palestino. Situación que no parece interesante para la prensa de nuestro país.
Pero no contentos con las perlas del "periodista" Marirrodriga, honesto, objetivo e imparcial él (quien quiere serlo) podemos leer también una interesante columna de otra habitual de la mentira, Pilar Rahola, que bien pagada por sus miles de euros se permite publicar también, para miles de lectores que Ariadna Jové, una vez que el propio Tribunal Israelí decidió ponerla en libertad ya que la acción del ejército era ilegal, es una "héroe de mochila que juega a hacerse la héroe en Israel" escribiendo "no en vano es muy normal incumplir las leyes del país que uno visita". Es decir, al igual que Marirrodriga calumnia, la Rahola, a sabiendas, miente, sabiendo que según el propio tribunal israelí Ariadna no violó ninguna ley y no visitaba Israel sino Palestina, donde Israel, si tiene jurisdicción "de facto", que no "de Iure" la tiene en tanto potencia ocupante, es decir, ilegal.
Si el periodismo oficial de este país funciona así, con estas firmas, queda cada vez más claro, que el periodismo, no sólo humano sino honesto y preciso, es cada vez más necesario.


